La niñez guatemalteca necesita protección en tiempos de COVID-19

La Asociación Nacional Contra el Maltrato Infantil – CONACMI -, Asociación COINCIDIR, Asociación Pop No’j, Fundación FUNDAESPRO y Asociación PAMI estamos reunidos en esta oportunidad con la intención de poner en la agenda pública y social la situación de los derechos de la niñez guatemalteca en el actual contexto del COVID 19. 

Para ello, nos dimos a la tarea de construir y sistematizar un documento que nos permitió constatar que, desde el 9 de marzo, cuando, a través del Decreto 5-2020, el gobierno de Guatemala decretó el Estado de Calamidad, toda la información generada, los planes propuestos, los presupuestos aprobados, tienen como uno de los principales ausentes a la niñez y adolescencia del país, quienes la están viviendo de una manera muy aguda por su edad.

La crisis del COVID 19 evidencia y desnuda los grandes vacíos y debilidades que el Estado de Guatemala tiene en relación con el cumplimiento de los derechos humanos de la niñez y adolescencia, en tanto que pone de manifiesto que todas las medidas que seestán tomando o dejando de tomar, tienen un efecto directo sobre ellos y ellas.

Como se ha visto, desde hace casi 2 meses, las medidas dictadasestán centradas en la pandemia y en la economía, pero no existe un enfoque que se centre en el interés superior del niño.

Por eso, unidos, haciendo un trabajo de hormiga, las 5 organizaciones firmantes del presente trabajo, nos acercamos a la información de fuentes secundarias y primarias, para compartir esta realidad, con la esperanza de poner un grano de maíz, visibilizando la situación que están viviendo 64 niños y niñas contagiados, pero también la de los millones que están en casa, muchas veces viviendo 24 horas con el agresor o agresora, sin alimentos por la precariedad de siempre de sus familias e incrementada por la actual crisis, sin el apoyo de la institucionalidad de protección del Estadoe invisibilizados en todos los discursos oficiales.

En cada uno de estos aspectos podemos apreciar que niñas, niños y adolescentes están en una   situación de mayor vulnerabilidad en esta crisis, que en lo inmediato es sanitaria, con graves consecuencias económicas y sociales, que repercuten, entre otras cosas, en el aumento del hambre y la desnutrición, tanto en las ciudades como en el campo.

Estas vulnerabilidades también se incrementan por razones de clase, género, origen étnico, orientación sexual, condición, discapacidad y otras diversidades, en un entramado de opresiones.

Las principales conclusiones que queremos poner en evidencia son:

  • La escasa e inoportuna respuesta del Ministerio de Educacióna niños y niñas del país y a sus maestros, ensayando una educación a distancia para la cual nunca se prepararon, pero que pareciera que tampoco tienen la intención de hacerlo en el camino.
  • Una de las afectaciones mayores es la salud emocional y la desprotección de niñas, niños y adolescentes en sus hogares y vecindarios. Los cierres y las medidas de confinamiento implican un mayor peligro de que presencien o sean víctima de violencias y abusos, incluyendo violencia sexual.
  • La poca preparación y capacidad del sistema de salud para atender a la población, especialmente a los niños y niñas que fueron contagiados de Coronavirus.
  • La nula o poca atención que las autoridades ponen en relación con el alto riesgo que corren las personas que viven en o de actividades en el contexto de calle, que, en muchos casos, están acompañados/as por sus hijos e hijas.

Por lo anterior, nuestra recomendación para el gobierno de Guatemala es que debe cumplir plenamente con su rol garante de los derechos de sus ciudadanos, en especial de los derechos de la niñez. De manera desagregada, recomendamos lo siguiente:

  1. Se atienda de manera específica los derechos de niñez y adolescencia, con pertinencia cultural, haciendo valer el principio de los intereses superiores de la niñez y adolescencia y la Convención de los Derechos del Niño que orienta que deben ser los niños y las niñas quienes deben ser los primeros en recibir auxilio en situaciones de emergencia como la que se está viviendo.
  2. Invierta en atención diferenciada de la niñez, tomando en cuenta género, origen étnico, condición, orientación sexual y otras diversidades.
  3. Se preste atención fundamental no sólo a la alimentación urgente y la atención de la salud física, sino también a la salud emocional, para lo cual debe trabajarse con toda la familia.
  4. Se debe suspender la deportación de niños, niñas y adolescentes; se les debe liberar para que no estén en condiciones de detención que pongan en riesgo su salud; se les debe garantizar que tengan acceso a servicios de salud y que se haga valer su derecho a la protección.
  5. Se debe priorizar la atención, destino de recursos y acciones directas en niñas, niños y adolescentes más vulnerables, como es el caso de la niñez en situación de calle y niñez con discapacidades.

A mediano y largo plazo, se debe trabajar decididamente para garantizar condiciones dignas de vida para la niñez y adolescencia, que les permita desarrollarse plenamente y ser felices.

¡Ojalá que así sea!

Asociación COINCIDIR, Asociación Pop No’j, CONACMI – Asociación Nacional contra el Maltrato Infantil -, FUNDAESPRO – Fundación Esfuerzo y Prosperidad -, PAMI – Programa de Atención, Movilización e Incidencia por la Niñez y Adolescencia

DOCUMENTO COMPLETO

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